Es importante ver el surgimiento de naciones como Japón, Corea, Taiwán; para sacar conclusiones de que debemos hacer para salir del subdesarrollo.
1. Valorar y aprovechar nuestros recursos naturales
Al ver países como Corea, con fuertes limitaciones geográficas, nos viene a la mente la reflexión de cuán afortunados somos los peruanos al contar con extensos recursos naturales a lo largo y ancho de nuestro territorio. Y a la vez, nos asalta la pregunta de por qué no hemos sido capaces de lograr un desarrollo económico-social en proporción a estos recursos.
Lo primero que debemos hacer es tomar conciencia de lo que tenemos; que nuestros recursos naturales son envidiados por Corea, Japón, Taiwán y seguramente por un gran número de países en todo el mundo. Darnos cuenta, al mismo tiempo, de la responsabilidad que esto implica; si tenemos prácticamente todos los recursos necesarios para alcanzar altos niveles de bienestar para la población, no podemos desperdiciarlos y mantener en la pobreza a millones de compatriotas.
El señor Shim, empresario coreano, expresaba su admiración por lo abundante de nuestros recursos y él calculaba que nosotros podemos alcanzar los niveles de desarrollo que Corea ha logrado, en un tercio del tiempo y del esfuerzo que a ellos les tomó.
Pero, detrás del MILAGRO COREANO, está su gente. Nosotros y nadie más, debemos unir nuestros esfuerzos hacia una meta común: lograr el engrandecimiento económico y social de nuestra patria, a través del aprovechamiento óptimo y racional de nuestros recursos naturales.
2. Enaltecer el valor del trabajo
Un aspecto de fundamental importancia que se requiere en nuestro país es reorientar el valor que el peruano le asigna al trabajo. Para muchos es un castigo o al menos lo consideramos un mal necesario.
Se requiere llevar a cabo una gran cruzada a nivel escolar, burocrático y empresarial, y sobre todo a nivel educación de los hijos, para inculcar el valor de que el trabajo, independientemente de ser una fuente de autorrealización profesional y personal, es un medio para alcanzar un grado de desarrollo del país, que ofrezca un nivel de vida digno para todos los peruanos.
Fomentar la responsabilidad de cada uno, por ofrecer un producto o servicio de alta calidad en su trabajo, apoyar la capacitación del personal, para que esto pueda darse y estimular la competencia interna en las organizaciones para forzar a todos a dar lo mejor de sí mismos, son tareas importantes para otorgar al trabajo una mejor jerarquía en la escala de valores del latinoamericano.
3. Incrementar la dedicación e interés de los padres para la educación de los hijos
En la mayoría de los hogares peruanos, los recursos que los padres destinan a la educación de sus hijos (dinero, tiempo, interés, supervisión, motivación, etcétera) dejan mucho que desear. Lo peor de todo es que el grado de exigencia hacia los hijos no está bien enfocado y definido la mayoría de las veces. Con el afán por mostrar el amor a los hijos, los padres suelen ceder o aflojar el nivel de rigidez, en cuanto al logro de metas y objetivos que ellos deben alcanzar en sus estudios. En otros casos, por conveniencia de los padres, se provoca que el hijo falte o llegue tarde a clases, o no cumpla con alguna tarea.
Saber exigir altos estándares de desempeño es una muestra irrefutable del interés de los padres por la superación de sus hijos y por asegurarles un futuro exitoso; aunque esto no sea apreciado en un principio por los niños y los jóvenes.
Dedicar la mayor parte de nuestro presupuesto y tiempo a supervisar las actividades “escolares de los hijos, escuelas, planes de estudio, maestros, etcétera; redundará en una mejor educación y un mejor futuro para nuestro país.


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